EL EMBLEMA DE LA ESTUPIDEZ HUMANA

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EL EMBLEMA DE LA ESTUPIDEZ HUMANA

Todos tenemos confianza  en nuestras razones, y en lo que pensamos correcto, pero….

¿Te parece que las ideas que tienes son las tuyas? Cuanto antes te quites esa ilusión será mejor. Imaginemos que cuando naciste… en México, por hacer el ejemplo, tu familia mexicana y católica te hubiera dado en adopción a una familia hindú de Calcutta. Tú serías siempre tú, como Diosito te ha hecho, pero ¿piensas que serías la misma persona que eres? Obviamente no. Hubieras sido programado de forma diferente, tendrías una forma mentis completamente diferente, patrones diferentes y una concepción del mundo y de la vida diferente… y en lugar de tener la visión de la Virgen de Guadalupe con Juan Diego de rodillas con la boca abierta por la maravilla, tendrías la visión de Krishna tocando su flauta sentado sobre una vaca sagrada…

Como acabamos de decir, lo que tú piensas no son tus ideas; lo que piensas es únicamente el resultado de la forma en la cual fuiste programado. Pero hagamos otro ejemplo más tragicómico… francamente más trágico que cómico.

Transportémonos a ese pedacito de tierra atormentada del odio y de la discordia que es Israel, e imaginemos que a una enfermera burlona de la sección de maternidad de un hospital de Jerusalén, todavía bajo el efecto del alcohol por el reventón de la noche anterior, se le ocurre hacer la broma de intercambiar los brazaletes de identificación de dos bebés recién nacidos, uno judío y el otro palestino, antes de echarse otra chelita con un colega, escondidos en el almacén entre sueros, vendas y otros medicamentos.

Como sabemos, estos  recién nacidos son todos iguales y no se puede distinguir uno de otro, por lo tanto nadie se da cuenta del intercambio y, después unos días, las dos familias, todas felices, regresan a sus casas con el niño equivocado.

La cosa sensacional es que, creciendo, el niño judío se vuelve palestino y el niño palestino se vuelve judío. El palestino te recita de memoria toda la Tora y el judío declama el Corán con lágrimas en los ojos; el palestino se siente orgullosamente parte del pueblo elegido por Dios y el judío se vuelve un devoto del Islam… Y creciendo, el palestino empieza a odiar los palestinos y el judío empieza a odiar los judíos…. y un tragicómico día, mientras el palestino, creyendo ser judío, sobre una camioneta acorazada irrumpe en un territorio palestino desparramando terror y muerte entre sus mismos hermanos palestinos, el judío, creyendo ser palestino, repleto de dinamita se deja explotar en un centro comercial de Tel Aviv, gritando¡¡¡ Allah Akbar!!! (Alá es el más grande), desparramando terror y muerte entre sus mismos hermanos judíos.

¿Se dan cuenta de lo absurdo? ¿Se dan cuenta de la locura en la cual los humanos viven? Nadie sabe quién es, y todos corremos como kamikazes hacia un fracaso seguro.

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