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AA Y MEDITACIÓN

Ya es más de un año que, gracias a la inteligencia y a la apertura de Nacho Godínez Molina, en el Centro de Recuperación “Grupo Emperadores Capulhuac”, en Capulhuac, Estado de México se conduce un experimento a la vanguardia: todas las mañanas los internos practican la “Meditación Dinámica”. Es una satisfacción muy grande para mí, que hace un año fui a explicar esta extraordinaria técnica de meditación, y un gran logro personal para mi asistente Vismay, que con su dedición desde años, todos los sábados ha ido allí para impartir diferentes técnicas de Osho.

Los resultados han sido tan notables en términos de la disminución del uso de fármacos, en la mejoría de las relaciones entre los internos, y en la actitud positiva hacia las actividades terapéuticas y laborales de la comunidad, que se decidió que también los operadores practiquen la misma meditación junto con los internos.
Sin sombra de duda el método ha ayudado a millones de adictos a salir de la terrible condición a la cual condena el uso sistemático del alcohol y de otras drogas, y por esto le tengo mucho respeto al método; sin embargo, siempre me ha hecho ruido la idea que un alcohólico aún “recuperado”, se queda en “recuperación” por toda su vida… o sea se queda marcado de por vida con el estigma de “alcohólico”.

Para mí que, que no tengo el enfoque del terapeuta sino el de la meditación, y por lo tanto tengo la experiencia de una total transformación y rescate respeto al pasado, la idea de cargar el “título” de adicto, ganado por una temporada obscura y desafortunada de la vida, me parece un castigo cargado de una moral cristiana que sí perdona, pero nunca olvida los errores que cometen sus hijos, y está siempre lista a echárselos en cara cuando se necesita humillarlos.
Mi experiencia ha sido diferente. Nunca me he sentido humillado por haber sido por casi 20 años adicto al hachís. Cuando la semilla de la meditación empezó a meter sus raíces en mi ser, mi adicción desapareció literalmente como la nieve al sol, sin dejar tras de mí un “ex adicto” o un “adicto en recuperación”.

Como dije hace un momento, tengo un tremendo respeto por el proceso de los 12 pasos, un respeto que se ha ganado en los 80 años que ha ayudado millones de alcohólicos a dejar su adición; pero cuando AA, como en el caso del Centro Emperadores, integra a sus actividades la meditación, su eficacia se vuelve extraordinaria. No solo se vuelve capaz de romper un hábito destructivo, sino que da la posibilidad a sus internos de transformarse completamente del punto de vista de la consciencia. No se vuelven simplemente “no adictos”, sino renacen completamente a una nueva vida.
Integrando la meditación al programa de Alcohólicos Anónimos, no solo la adicción desaparece, sino desaparece también el adicto: él simplemente no es mas él, tanto que el protagonista de las pesadillas no es la misma persona que la mañana se despierta y recuerda los crímenes cometidos durante el sueño. Una vez que la consciencia te permite este despertar, el pasado se vuelve irrelevante.
En la mayoría de los casos considero que los que han pasado a través de las adicciones son los elementos más sensibles e inteligentes de las familias; jóvenes hombres y mujeres que, aún si de forma chueca y autodestructiva, han intentado rebelarse a la general mediocridad de una vida equivocada y sin sentido; esta es gente que tiene grande potencial y merecen un completo rescate. Los que han visto el umbral del infierno tienen una gran posibilidad de transformar su vida en un paraíso.
Mi idea sobre la recuperación es transformar la adicción en una oportunidad de rescate de la consciencia humana.