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CÁSATE CON UN PERRO

Es muy común, y parece casi normal, tratar de transformar a tu pareja en lo que te gustaría que él o ella fuera. Pero, si lo piensas bien, esta actitud no solo es irrespectuosa y violenta, sino que es incompatible con el amor. Si un día te enamoraste de alguien.

Te enamoraste por lo que él o ella era. Si tú la cambias a la persona de la cual te has enamorado desaparecerá. Si tú cortas los huevos a tu marido y te los guardas en el refrigerador, qué haces después con un hombre sin huevos? Es claro que terminas empezando a mirar al marido de la vecina. Y si tú terminas transformando a la hermosa señorita de la cual te habías enamorado en un fodongo animal doméstico que cuida a mocosos, claro que al final terminas echándole el ojo a la colega.
Es muy común encontrarse enredado en un continuo conflicto con nuestra pareja… y también es muy común estar rodeado de gente que, aún si aparenta lo contrario, está casi constantemente en un desmadre conyugal. Lo que al contrario me parece extraordinario es que todas las veces que un matrimonio fracasa nos sorprendemos, mientras una observación objetiva de la realidad tendría que darnos la idea que esta es la norma y no una excepción.

Por lo tanto lo primero que tendríamos que cambiar es no sorprendernos más que en una pareja haya conflictos. ¡Vamos! Si no puedes estar de acuerdo ni siquiera contigo mismo, imagínate si puedes estar de acuerdo con los demás.

Y justo en esta observación se esconde la llave de la solución del problema: tú no puedes estar en paz con nadie si no estás en paz contigo mismo. Todos los conflictos que atormentan a la humanidad son el reflejo del conflicto originario: el conflicto contigo mismo. Algo que tiene orígenes lejanos, que ya he tratado en otras ocasiones y que voy a tratar en otras, porque es la verdadera base de mi trabajo. En el recorrido de transformación de la consciencia, el primer paso, de hecho, es justo restablecer una buena relación consigo mismo basada en la aceptación.

De este primer paso, después haber logrado tener una relación de respeto contigo mismo, se puede intentar tener una relación de amor con alguien más. De auténtico amor.
La base del amor y de la armonía es la aceptación del otro. Pero para ser capaz de aceptarte a ti mismo así como eres y al otro así como es, se necesita ser maduros. Solo una persona infantil pretende que los demás sean como le gustaría, solo alguien muy inmaduro hace berrinches o amenaza o maltrata a su pareja porque no es como “tendría que ser”.

Por lo tanto, queridos amigos, si tienen problemas con su pareja, antes de mirar a él o ella, mejor mirarse a si mismos y pregúntense : ¿soy lo bastante maduro para tener una relación feliz?
Y recuerden que la madurez no depende de tu fecha de nacimiento; es un factor psicológico… pero de esto, ¡quién sabe! hablaremos otro día.