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MORALISTAS PELIGROSOS

 Lupita, de once años, camina por el pueblo llevando una vaca.

El señor Iglesias le pregunta:

– Chiquita, ¿dónde llevas a esta vaca?

– La llevo con el toro.

– ¡¿Con el toro?! – exclama el señor escandalizado – ¡Qué indecencia!!! ¿Qué, no puede hacerlo tu padre?

– No, señor Iglesias, lo tiene que hacer el toro.

 

Los moralistas tienen que estar atentos porque, por paradoja, hablando de lo que es prohibido, pecaminoso y vergonzoso, pueden meter ideas raras en la cabeza de los niños. Lo que es natural no puede ser ni vergonzoso ni prohibido: es simplemente natural. Si empiezas a cuestionar a una niña de once años acerca del tema puedes incurrir en malentendidos, y en la mente inocente de la niña puede formarse la rara imagen del papá que monta la vaca. Esta idea nunca le se le habría ocurrido si no hubiera encontrado a un moralista. Y dado que las ideas se asocian – especialmente cuando son raras – es posible que la siguiente imagen sea la de la mamá siendo montada por el toro…. ¿y por qué no la tía siendo montada por el burro y el abuelo montando a la borrega… o el primo con la gallina y la prima con el  guajolote?

¿Cómo pudo suceder? Antes de encontrarse  al pinche Señor Iglesias, Lupita estaba simplemente llevando a la vaca con el toro tarareando una cancioncita de niños , y de repente se encuentra con la cabeza llena de parientes y animales enmarañados en una orgía horrorosa y contra natura.

 

No hay duda que el origen de la perversión es la represión. Reprimir algo natural significa pervertirlo. Por qué razón alguíen que puede vivir desde su adolescencia una sexualidad natural, tendría que interesarse en la pornografia? ¿Por qué tendría que volverse un pedófilo? ¿Qué razón tendría de existir  la prostitución o cualquier depravación sexual?

Obviamente si nadie  reprimiera el sexo, la gente sería sexualmente sana, y los pervertidos serian casos rarísimos de personas con los cables cruzados.

 

Sin el moralista Señor Iglesias, a la Lupita de la historia nunca le hubiera venido a la mente que lo que hacen el toro y la vaca sea algo malo.

Los padres tendrían que tener mucho cuidado, porque sus miedos, sus ideas chuecas y sus energías reprimidas pueden llevarlos a meter en la cabeza inocente de los niños, ideas que un dia pueden generar tanto dolor a ellos y a los demás.

 

Y por lo que se refiere a las religiones… ¿qué decir? Si el fruto de su educacion, o des-educación, es esta humanidad obsesionada con el sexo hasta el punto de no encontrar una sola portada de revista o publicidad que no incluya una mensaje sexual, les dejo a ustedes formular una opinion a respeto.