/Promiscuo o morigerado el importante es el amor

Promiscuo o morigerado el importante es el amor

Dayal, me siento muy en culpa porque soy promiscuo. Me gusta acostarme con muchas mujeres, pero esto me parece que está mal y me siento en culpa, ¿qué puedo hacer?

Querido, no hay nada de mal en la promiscuidad, es una elección como otra. No te preocupes de lo que dice la sociedad; los que te critican son generalmente gente que tiene problemas más grandes del tuyo. Además, también los que te critican quisieran ser promiscuos, pero no tienen el valor, o han hecho una elección diferente. Hay tantas mujeres y tantos hombres hermosos que es difícil desear solo a uno.

Si algo te hace feliz, sin dañar a nadie, no hay que pedir ningún permiso para realizarlo. Acuéstate con todas las mujeres que quieres ¡Échale gana!

Sin embargo, es importante que tu tenga en cuenta que cada elección tiene consecuencias: primero tienes que ser dispuesto a soportar la crítica de una sociedad moralista; segundo tienes que meter en cuenta que puedes enfermarte y ser vehículo de infecciones; tercero, debes aceptar la dificultad de encontrar una mujer que sea dispuesta a tolerar tu promiscuidad.

Tú me podrás decir que hay una solución para tener contemporáneamente esposa y amantes: la de engañar a la esposa. Si, es una solución, pero también esta tiene un precio: un hombre que tienen que mentir y esconderse como un niño o como un ladro, pierde su di dignidad y su encanto.

Si eres joven, el deseo de ser promiscuo es muy natural. Hay curiosidad, energía, deseo de aventura… la juventud, antes del matrimonio, para hombres y mujeres es el periodo perfecto para ser promiscuos. Si al contrario eres adulto, el deseo a la promiscuidad, cuando no es una elección “religiosa”, es la consecuencia de la represión que sufrimos en la edad en que tendríamos que dar rienda suelta a nuestra natural promiscuidad.

De mi punto de vista no hay nada de mal en tu forma de ser, lo que está mal es la culpa. Si tienes culpa no podrá gozar plenamente de tus amantes y no podrá amarlas. Porque lo más importante, no es tu promiscuidad o morigeración, sino tu capacidad de amar.