/Es un buen momento

Es un buen momento

Querid@s amig@s, es un buen momento.
Podrá parecer raro que lo diga, pero es lo que percibo. Sé que hay mucha gente que sufre en el mundo en este momento, y que tiene miedo. No hablo de los cientos de millones de personas que desde docenas de años sufren el horror de la guerra, de la hambruna o de la privación de la libertad. Obviamente en este momento, pienso en los que están en terapia intensiva, en los que mueren como ahogados en una camilla de hospital, a los parientes que ni siquiera pueden despedirse de sus amados… y más que todo pienso en los doctores, enfermeros y en todo personal médico que, en países como Italia y España o Nueva York, están enfrentando situaciones muy agotadoras y peligrosas. Entre doctores, sólo en Italia hay, hoy en día, casi 90 víctimas de coronavirus … sin contar enfermeros y camilleros. Héroes.

Sin embargo, continúo diciendo que es un buen momento. Un cambio era necesario, la Tierra lo necesitaba. Lástima que nosotros los seres humanos no somos todavía lo bastante inteligentes para evitar que las cosas la sigamos aprendiendo a cachetadas. ¡Una buena cachetada, ésta!… y esperemos que sea todo. A algunos los vamos a perder… hay chance que otros nos pierdan a nosotros… pero esto es normal: es parte de la vida. Tuvimos, y tendremos por un rato más, que cambiar nuestra forma de vivir: perdimos la libertad de encontrarnos, abrazarnos (como nos gusta tanto), viajar… ni modo. Tenemos sólo que esperar con paciencia y confianza. Pero esto no es todo. No es todo.

Esto es un buen momento. Un momento muy precioso para prepararnos, en su momento, a salir de nuestras casas con el pie derecho; y por pie derecho quiero decir: transformados. Porque, de otra forma, al terminar la contingencia, correríamos con el riesgo de recrear el mismo desmadre en el cual vivíamos, esperando, en nuestra beata idiotez, recibir sólo otra inevitable cachetada más fuerte.

Este es un buen momento. Esta cuarentena nos da la posibilidad de entrar como en una especie de letargo, desde el cual podamos salir renovados, más conscientes, más fuertes, más abiertos, compasivos, creativos, alegres… Sí, alegres. Porque antes que la contingencia nos encerrara en las casas, yo en la calle no veía gente alegre; veía más que todo personas tristes caminando encerradas en su propio dolor, soledad, cansancio… escondidas detrás de una fantasmal jeta patológica.

¿Para qué quieres tanto salvarte del contagio? ¿Para poder continuar viviendo escondido detrás de tu jeta patológica? ¿Para ocultar los efectos de una vida gris, hecha de dolor, conflicto, abuso, prepotencia, soledad? ¿Para qué quieres salvarte la vida? ¿Para continuar revolcándote en la desesperación por no lograr encontrar dentro de ti una forma más humana de tratar a tus hijos, tu pareja, tus padres, hermanos, amigos, colegas, vecinos…? ¿Para qué quieres salvarte? ¿Para ser testigo y cómplice de una humanidad donde la competencia es el único dios, donde la ley de la jungla continúa a gobernar nuestras relaciones como si ni siquiera fuéramos seres humanos?… Y no quiero hablar de discriminaciones raciales, sociales, sexuales, de las guerras, la tortura, las condiciones desastrosas del medio ambiente…

Es un buen momento, amigas y amigos. Es el momento de prepararnos a la creación de un nuevo mundo. Y recuerden que un nuevo mundo, no lo puede crear una humanidad vieja. Sólo una nueva humanidad puede intentar crear el mundo en el cual a todos nos gustaría vivir. Y cuando hablo de “humanidad” no me refiero a un concepto abstracto, me refiero justo a ti, a mi, a él, ella… Es una responsabilidad individual. Recuerda: ¡tu miseria jamás depende de los demás! Es una creación tuya. Nosotros somos todos responsables de nuestra miseria y nuestra felicidad. Todos individualmente somos responsables de lo que no nos gusta en nuestra vida y en el mundo.

Es un buen momento. Es un buen momento para mirar adentro. Un buen momento para usar los conocimientos, las mañas, los trucos, las técnicas, la comprensión, la sabiduría y todas las artimañas que místicos de todo el mundo han encontrado y desarrollado a lo largo de los milenios.

Es un buen momento. Cuando me di cuenta de que tenía que parar mis actividades en el Osho Center (con todos los problemas económicos que esto implica), no me quedé ni un momento a pensar: “¡Chale! ¡Voy a arriesgar el trabajo de casi veinte años!”. Para nada. Al contrario, inmediatamente, percibí un raro entusiasmo, la excitación que te provoca sentir soplar la brisa de la aventura que despierta todos tus sentidos. Les dije a mis colaboradores y amigos más cercanos: “¡Muy bien! Nos vamos a inventar una nueva forma de trabajar. Más cómoda, más contundente, más eficaz, con mayor alcance… “. Y es justo lo que estamos haciendo.

Es un buen momento. Cada mañana doy la Vipassana en Facebook Live. Cuando la gente venía al Centro éramos siempre entre cinco y diez personas, ahora somos más de cien. Es verdad, por un buen rato no voy a poder dar mis hermosísimos talleres, abrazar a los participantes, reír y llorar con ellos… pero podré alcanzar personas en todo el mundo de habla hispana con mis cursos de meditación en línea. Tendré más tiempo para escribir, comunicar, crear… ¡una maravilla! Lástima sólo que no encuentro el tiempo para descansar. Pero la vida es demasiado hermosa, interesante, divertida para perder el tiempo “descansando”. Hay demasiados libros para leer o escribir, canciones para cantar o componer, demasiados chistes para contar, demasiadas risas para reír, demasiadas personas para amar… antes que el tiempo se nos acabe.

Es un buen momento, amigos y amigas. Es el momento para meditar, reflexionar, estar en silencio… es un buen momento para quedarse embarazados de sí mismos, para quedarnos embarazados de un mundo mejor.

Los amo, Dayal